
Tu juvenil cuerpo rendido en el deseo
en lo experto de mis caricias maduras
gozando sin razón furtiva y a escondidas
donde la lujuria se desata en un beso.
Sin tiempos ni medidas entre las sabanas
nos entregamos a la mentira del amor
La madurez de mi cuerpo rindiéndose
en tu aterciopelada juventud que ofrendas
Disfrutando sin más, solo disfrutando
la derrota gloriosa en tu lozana avidez,
y maltrecho mi ser hundido, me vences
con tu jadeante cuerpo sobre mí gozando.

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